Reto nº 12: Cruzar el puente más transitado del mundo y descubrir Nabo Jibon

RETO CUMPLIDO

Siguiendo, en la medida de lo posible, el curso de nuestra kafkiana historia, nos encontramos en el segundo día D.A.L (Después de nuestra Apoteósica Llegada a Calcuta), que comenzó raro. Todavía no estábamos inscritos oficialmente como super-voluntarios (hay días fijados para ello, lunes, miércoles y viernes, creo) y teóricamente, íbamos a tener el día libre como zánganos de nuevo. El oportuno despertador que puse y el buen regustillo que me quedó el día anterior la Casa Madre y las Mega-Monjas que la custodian hizo que no me costara mucho trabajo encaminarme para allá a eso de las 6 a.m. y que tras el desayuno preguntáramos, los que por ahí andábamos, entre legañosos y expectantes, si podíamos resultar útiles ese día. La respuesta afirmativa nos puso en guardia y ese día se convirtió en el primero mío de trabajo.

Hubo una división entre chicos y chicas que llevó a las doncellas a Prem Dan (que me saquen de mi error si lo preciso) y a los hombretones a Nabo Jibon, una casa bastante alejada del centro de Calcuta (que nunca me quedó claro cuál era). Para ir a Nabo Jibon había que hacer un fantasmagórico trayecto recorriendo en autobús una zona delimitada por el río, enorme y sagrado, Hoogly, el campo de criquet de la ciudad (deporte más sagrado que Shiva y Ghanesha juntos) y una serie de “slums” que ahora mismo no recuerdo más que como una sucesión de habitáculos de bambú y algo de mortero de cemento. El trayecto debía desembocar en Howrah, un barrio demente, que cuenta con una estación de tren inmensa y un puente gigantesco como vía de acceso, de nombre homónimo: Puente de Howrah.

puente

El famoso puente, extrañamente vacío, el día de la huelga general, que ya relataremos más adelante

Decir que es grande se queda corto, adjetivizar La India… te quedas corto a la fuerza (a no ser que seas Octavio Paz o Tagore). No se si alguien ha estado en San Francisco y su puente famoso, o en Nueva York y su Puente de Brooklyn. Para que se entienda: el puente madrileño de Segovia, orgullo de nuestra villa, es una cagarruta de cuervo al lado del de Howrah. Es que es tan largo que en el principio no ves el final, se forma una especie de línea de horizonte lejanísimo acentuado por el tráfico densísimo que viene ya de serie. De ancho es también una cosa monstruosa. Y debajo el Hoogly… ahí está el secreto: para atravesar estos ríos indios hacen falta estos puentazos del quince. ¿De qué está hecho? De duro acero; el barrio de Howrah, a la vuelta lo vimos, tiene en uno de sus extremos una zona donde hay vigas de acero de proporciones faraónicas, una barriada entera convertida en acería.

Niños a la puerta de Nabo Jibon

Niños a la puerta de Nabo Jibon

Pero Nabo Jibon estaba aún a un trecho y parte de otro ya que nos apeamos de este primer autobús y estuvimos buscando, como sabuesos tras la droga en un aeropuerto, otro autobús que nos dejara, ni más ni menos, que en la zona conocida por el nombre de Talam Tala. Daba repelús vernos dando voces intentando imitar el acento del grito bengalí y ver que nadie nos decía “mi carro me lo robaron anoche cuando dormía…”. Al final, tras hacer la peonza en un ir y venir por las inmediaciones del titánico puente, dimos con un autobusero que se apiadó de nuestros cuerpos castigados por 28 quilos de sudor y nos dejó en Talam Tala tras otro viajecito en autobús, aunque eso sí, ya mucho más relajadete y con comentarios de la jugada y repeticiones a cámara lenta.

Los chicos posan con sus mejores galas los días de fiesta: en Nabo Jibon, los domingos. Allí comerán y se les aseará, muy posiblemente, para toda la semana

Los chicos posan con sus mejores galas los días de fiesta: en Nabo Jibon, los domingos. Allí comerán y se les aseará, muy posiblemente, para toda la semana

Entrada a Nabo Jibon, centro, como muestra la imagen, de máxima seguridad...

Entrada a Nabo Jibon, centro, como muestra la imagen, de máxima seguridad...

Nabo Jibon, para ir centrándonos, es una casa que no llevan las Hermanas de la orden sino su rama masculina ya que se trata de un centro que hace funciones de seminario, de centro para disminuidos psíquicos y físicos adolescentes (sólo chicos) además de servir los domingos, día del Señor, comida y duchas a los niños de la calle. Por lo demás, las instalaciones son bastante cochambrosas, con mucha dejadez, se echa en falta una ayuda femenina, ciertamente, aunque claro, nos dijeron que si ven mujeres los chavales se ponen bastante brutos. Todo tiene un por qué. La comida de aquel día con aquellos chavales quedará guardada en mi retina por siempre porque zampan platazos de arroz con la mano que da gusto, ensuciándose tres barbaridades a pesar de los baberazos que les pusimos. La humanidad de aquella escena, la naturalidad de como el chaval que estaba mejor de todos recogía y ayudaba a fregar a los timoratos voluntarios (entre los que me incluyo) me ayudó a comprender varias cosas que iré desgranando, en la medida que mi marchita memoria y salud me lo permitan, en los siguientes retos.

1 Comentario(s)

  1. Los participantes en este reto fueron, si las cuentas aún me salen bien, los siguientes: José (sin él aún andaríamos buscando Talam Tala), Albertito, ambos Carlos, el incombustible Pedro Pablo, David Hernández, muffy y un seridor de ustedes. Si de aguien he omitido algo que calle ahora o calle per seculam seculorum…


RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.