RETO CUMPLIDO

El viaje fue de una dureza que rayaba lo inhumano; hasta cadáveres y gente que se reía de ellos se amontonaban en nuestro avión
No todo el mundo pudo cumplir este rito, la avanzadilla con dirección Calcuta (esos que casi perdemos el vuelo) compuesta, que yo recuerde, por el dúo tragicómico segoviano, los de Aranjuez (Roche, Kiko y Belén), Jacob y Sara, las valencianas (Clara y Teresa), los Vila-Coro con su inseparable Pablo, Belén Manrique y un servidor, tras las carreras por las terminales capitolinas estábamos, como se dice vulgarmente, como zapatillas de estar por casa. Para colmo, echamos la vista atrás y descubrimos que no habíamos comido desde aquella famosa cena peculiar en Agra. Apenas, casi, habíamos conseguido llevarnos alguna clase de fluido con propiedades tan constituyentes como las tiene el agua o el Tang naranja pero esta visicitud la resolvimos nada más entrar en el avión de Indigo Air (compañía con azafatas muy guapas) pidiendo a gritos típicamente ibéricos vasos de agua como cubos de pozo. Nuestro deseo fue concedido en parte y calmamos la sed. Faltaba el alimento: nuestras experiencias hasta ese momento habían sido terroríficas.

Con la cara desencajada, he aquí la prueba gráfica del beso al suelo que íbamos a pisar durante un mes
Para cumplimentar la primera parte del reto lo único que hice (porque esa primera parte sólo me corresponde a mí) es jurar ante los Alcalde que imitaría a Juan Pablo II y besaría el suelo calcuteño nada más aterrizar. Se rieron, más bien se compadecieron de mí, y aludieron algo de la medicación. No me vine abajo y nada más bajar por la escalerilla del avión y dirigiéndonos a esos autocares raros que ponen a disposición de los clientes los aeropuertos para asegurar el bienestar de los susodichos hasta que lleguen a la terminal, me arrodillé, con todos los satuyeles encima, y besé el suelo (con charquito y todo). No sentí nada raro ni especial, pero la primera parte del reto estaba cumplida.
Teníamos que esperar a los otros dos grupos que venían más tarde (uno cada hora más tarde) y nos estábamos relamiendo por la cantidad de manjares que íbamos a encontrar en la NATIONAL TERMINAL calcutina. Nuestra sorpresa fue máxima al observar que en el interior del aeropuerto no había ni un mísero puesto de valab klavab. Desesperados, temimos que ya no cenaríamos en mucho tiempo y empezó, por momentos, a cundir el pánico. Nos pusimos a buscar algún lugar donde poder reposar y cenar cualquier cosa exótica, qué igual daba, y de repente apareció el paraíso ante nuestros ojos casi salidos de las órbitas.
Lo cierto es que de paraíso no tenía nada pero había una carta de menú a la entrada de un local siniestrísimo y casi cerrado, sobre todo a tenor de los camareros qu encontramos allí. El sitio tenía ínfulas de restaurante de última generación, de nouvel cousine, pero luego servía los brebajes que sirven en toda la península de los ríos Indo y Ganges. También servían hamburguesas y pizzas y creo que fue unánime la toma de decisiones: que yo recuerde todos pillamos la hamburguesa de pollo (claro, la vaca allí es más sagrada que la siesta de los domingos).

La cara de felicidad, contenida durante innumerables horas de viaje, lo dice todo. Yo ni miró. En la tele, como no, el telediario
La hamburguesa delicosa. Pocas veces recuerdo algo que me haya sentado tan bien como esa hamburguesa. La pizza picaba bastante, también era de pollo y la verdad, nos supo muchísimo menos rica. Pero la hamburguesa quedará guardada en nuestra memoria ya que en nuestro estómago resultó imposible por la futura cagalera que hizo estragos en el grupo… pero no adelantemos acontecimientos. ¿No?
4 comentarios
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Según salio David se le nublo la vista por el empaño de sus gafas. La humedad allí es infinita. Esa sensación de ahogo, acompañado de la consabida pastillita propició que david besara.
Si es cierto que se recuerda la hamburguesa. Teníamos un hambre heliogábala, y aunque el avión se las prometia muy felices, no nos dieron más que vasitos de agua. Eso si, las camareras se portaron, y nos trageron cuantos pedimos. Cuanta pena debiamos dar y que aspecto tendríamos despues de la angustia de la terminal que se ha relatado antes…
jajaja david me he partido con tu descripcion de la entrada en el avion y los gritos ibericos!jaja joer escribis super bien, el otro dia me acorde yo de un reto muy bueno pero se me ha olvidado…
A mi lo que mas gracia me hizo fue que como se le habian empañado las gafas sus labios, al ir a besar el suelo, se posaron en un charquito asqueroso.
Acuérdate del reto Belén!! Ésto es un foro abierto quien tenga algo que decir que levante la mano y se le dará esa honrosa responsabilidad. NO HAY NINGÚN PROBLEMA.