Muy buenas: siento no poder escribir sin la letra especial de nuestra lengua y sin acentos. Es doloroso, aunque no excesivo.
Lo primero decir que lo que confirma Juan en su mensaje es una verdad como un templo pero estoy ahora mismito en el ciber que me borro todas las fotos y debo anunciar que asombrosamente se van a recuperar: no se como ni por que pero asi va a ser. Otra cosa es que me vuelva a arriesgar a subirlas como un alocado pues esto esta infectado de absolutamente todo.
La cosa comenzo en Delhi, una de las ciudades mas antiguas del mundo, donde en sus parajes desolados se desarrollan los poemas epicos de batallas indios, budistas e hinduistas, llamados Upanishad y Maharabatha. A mi se empanaron las gafas nada mas salir del aeropuerto: con es describo perfectamente el calor que hacia.
Teniamos que correr a la estacion de ferrocarril de Delhi, una autentica mezcla de olores, personas y tullidos, cosa que hicimos en un bus de los anos 50 por las autovias (es un decir) de Delhi: que a su vez se divide en New Delhi y Old Delhi. El trafico es completamente infernal, no se puede imaginar, en serio. Conducen como los ingleses, por la izquierda pero sin lineas en el asfalto y sin ninguna senal de trafico. Estuvimos a punto de matarnos unas cuantas veces en un trayecto de no mas de 30 minutos. Los indios no utilizan retrovisores, ni intermitentes, ni freno: solo pitan y pitan con el claxon, para adelantarse y para insultarse porque no abren la boca mientras conducen. Afortunadamente la velocidad es mucho mas reducida que en Espana porque la cilindrada de los tanques que llevan no da para mas y porque los carromatos adosados a una bicicleta son la otra forma demoverse. Detodas formas la polucion es demencial: el sol era una pelota de fuego naranja escondida tras una capa espesisima de humo y contaminacion.
A la estacion llegamos justitos: justo para meternos en una de esos vagones de tren indios de las peliculas. Literas (otro decir) y asientos grasientos para todos. Durante el trayecto (190 kilomero entre Dehli y Agra durante cuatro horas) no cesaban de pasar gentes diversas intentando vender diferentes delicias de la zona. El olor era fortisimo y por suerte habia ventiladores que como todo el vagon eran de metal…
Seguiremos contando. Espero que con fotos. De moemnto ahi os dejo: en la estacion de Delhi, en el medio de un desierto, en la capital de un pais conmovedor.
4 comentarios
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Madre mía! Los indios conducen como yo!!! Es increíble… tal y como me describis Dehli… me están entrando unas ganas de ir apasionantes (se llama ironía).
Desde luego de comercial de la India no creo que te contraten, David
Seguiré con gusto e interés tus comentarios… espero que al final del trayecto sea una buena experiencia.
david, espero con asia tus crónicas
besos madrileños!
david, espero con ansia tus crónicas
besos madrileños!
Desde aqui se os sigue.. poned muchas fotos! Y no habléis con extraños!